La búsqueda de relatos lleva a pensar el dibujo como lenguaje metafórico del cambio; recordar una taza favorita o una vajilla especial es la forma en que la memoria evoca lo vivido, que con el tiempo cambia o desaparece.
El ejercicio de hacer memoria tiende casi siempre a sobredimensionar a la cosa y a su acontecimiento. En ese punto, los modestos recuerdos se vuelven aristocráticos.
La muestra recupera y rescata las memorias personales y colectivas, como “un hecho cultural, antropológico y existencial”. Me encuentro entre artistas participantes, cuyas obras nos inscriben en la concepción artística contemporánea de archivo.